La Copa Bycmo: cuatro temporadas corriendo con coches de quiosco

Dos coches de radiocontrol de rally con su emisora, botes de combustible y herramientas
El box de una carrera: dos coches, la emisora y todo lo demás encima de la mesa

El 1 de octubre de 2006 se corrió en el circuito de Rubí la primera carrera de un campeonato monomarca. Se apuntaron cinco pilotos. El coche obligatorio era un Bycmo de escala 1/10, es decir, el mismo modelo que se vendía por fascículos en los quioscos.

De ahí salieron cuatro temporadas, una carrera de resistencia de doce horas y una comunidad que se llamaba a sí misma los bycmeros.

Coche de radiocontrol de rally rojo preparado junto a su emisora y sus ruedas de repuesto
Monomarca: el mismo coche para todos y la diferencia en las manos

La idea

Un campeonato monomarca es la fórmula más igualada que existe: todo el mundo con el mismo coche, así que la diferencia la ponen las manos y la puesta a punto, no el presupuesto. Y si además ese coche es el más barato del mercado, entra cualquiera.

Así se planteó desde el primer anuncio: no hacían falta grandes conocimientos, solo ganas de pasarlo bien, y el hecho de correr todos con el mismo tipo de coche hacía la competición muy igualada.

Empezó flojo. Cinco pilotos en la primera carrera, y los primeros mensajes del hilo son de gente diciendo que ya no tenía el Bycmo, que lo había vendido, que no veía a nadie animarse.

Cómo creció

Lo que le dio la vuelta fue una precisión que hoy parece obvia y entonces no lo era: no hacía falta haber hecho la colección. Bycmo vendía sus coches en tiendas, en 1/10 y en 1/7, montados y listos para rodar. El campeonato no era para coleccionistas, era para cualquiera con ese coche.

A partir de ahí la cosa fue subiendo temporada a temporada: 2006-2007, 2007-2008, 2008-2009 y 2009-2010. El hilo de la temporada 2008-2009 llegó a los 1.321 mensajes, que para un campeonato local de una marca de quiosco es una barbaridad.

Cómo funcionaba

Sencillo y barato, que era el punto.

La inscripción costaba 12 euros por carrera, que se pagaban al inscribirse. Se corría en el circuito de Rubí, en la provincia de Barcelona, con un calendario repartido por la temporada.

Y se organizaba desde el propio foro: los hilos de cada temporada servían de tablón, de lista de inscripción, de crónica y de discusión postcarrera, con fotos incluidas.

Las doce horas

Chasis de coche de radiocontrol con la electronica montada y los cables recogidos
Para doce horas se prepara asi: todo sujeto y todo revisado antes de salir

Doce horas seguidas obligan a preparar el coche de otra manera. Aquí no gana el más rápido a una vuelta, gana el que no se rompe, así que el trabajo estaba en la electrónica bien sujeta, los cables recogidos y todo revisado antes de salir.

La prueba grande era una carrera de resistencia de doce horas por equipos, que es un formato que exige tanta organización como pilotaje: turnos, repostajes, reparaciones a contrarreloj y un coche que tiene que aguantar entero medio día.

De ahí salió la lección que anotaron para el año siguiente: el problema no había sido el ritmo, había sido la falta de previsión. Planearla con tiempo, formar los equipos antes y repartir el gasto por adelantado para que a nadie le supusiera un desembolso grande de golpe.

La parte que no era la carrera

Esto es lo que hace que merezca la pena contarlo, porque explica por qué duró cuatro años.

Al final de una temporada, alguien propuso que en cada carrera se aportaran cinco euros de bote por piloto para pagar una comida o una barbacoa después de la entrega de premios. No para la organización, no para los trofeos: para comer todos juntos al terminar el campeonato.

Y en el mismo mensaje, la declaración de identidad: que se note que los bycmeros somos una especie aparte.

Un campeonato de coches de quiosco, corrido en un circuito de pueblo, con inscripciones de doce euros, que se organiza solo en un foro y que acaba en una barbacoa. Eso es exactamente lo que fue el radiocontrol en España durante veinte años, y por eso está aquí.

Qué se aprendió

Tres cosas que siguen valiendo para cualquiera que quiera montar una competición pequeña:

Monomarca iguala. Con el mismo coche para todos, la carrera se decide en la conducción y en la puesta a punto, y eso hace que un piloto nuevo pueda pelear desde el primer día.

El coche barato es una ventaja, no un problema. Cuanto menos cuesta entrar, más gente entra. El nivel sube después.

Y la promoción hay que hacerla donde está la gente. Una de las quejas de las primeras temporadas fue que el campeonato se anunciaba en el foro pero no en las tiendas donde se vendían los coches, y no todo el mundo lee foros.

Cómo se corre hoy en España y qué reglamentos hay está en carreras y competición RC en España, y la historia larga del hobby aquí, en el radiocontrol en España.

Los coches

Coche de radiocontrol de rally con carroceria azul sobre la moqueta de un circuito
Mismo coche para todos: lo que cambia es la carroceria y quien lleva la emisora

El coche de la copa era el Bycmo 1/10, hermano del que se vendía por fascículos. La familia entera de la marca, con sus escalas y sus modelos, está en los coches RC de Bycmo, y el coleccionable que más gente montó, en el Chrysler Viper GTS-R.

Preguntas frecuentes

¿Qué era la Copa Bycmo?

Un campeonato monomarca de radiocontrol que se corrió en el circuito de Rubí entre 2006 y 2010, con coches de la marca Bycmo, los mismos que se vendían por fascículos en el quiosco.

¿Había que haber hecho la colección para participar?

No. Bycmo vendía sus coches montados en tiendas, y con ese coche se podía correr igual.

¿Cuánto costaba correr?

Doce euros de inscripción por carrera. Era, con diferencia, la competición más barata a la que se podía entrar.

¿Qué eran las doce horas?

Una carrera de resistencia por equipos, con turnos de pilotaje, repostajes y reparaciones sobre la marcha. Era la prueba grande de la temporada.

¿Se corren todavía campeonatos monomarca así?

El formato sigue existiendo en varias categorías, y sigue siendo la forma más igualada y barata de empezar a competir.