Si alguien entró al radiocontrol en España a través de un quiosco, es muy probable que su primer coche fuera un Bycmo, aunque en la caja pusiera otra cosa. Detrás de casi todos los coleccionables de radiocontrol que se vendieron por fascículos estaba esta marca.
Y eso resultó ser lo que decidía si una colección terminaba en un coche que rodaba o en una caja de piezas en el armario.

Por qué importaba que fuera Bycmo
Por una sola razón: los recambios.
Un coleccionable es un producto de editorial. Se lanza, se completa y se acaba. Cuando rompes una pieza dos años después, la editorial ya está a otra cosa. Si detrás no hay un fabricante de verdad, el coche se muere.
Bycmo vendía las piezas sueltas por su propia web, con envío rápido, y mantenía soporte técnico de las colecciones. Eso es lo que hacía que un coche de quiosco pudiera seguir rodando años después, y es por lo que en el foro se decía, ya entonces, que las colecciones cada vez iban a peor pero que lo que sacaba Bycmo siempre acabaría teniendo recambio.
También vendía los mismos coches montados en tiendas, y ahí está la otra mitad del asunto.
La vía sensata: comprarlo hecho
Es el consejo que más veces se repitió, y viene de alguien que lo había vivido: había empezado varios coleccionables sin terminar ninguno, por pura desesperación, y a la vez no quería gastarse tres o cuatrocientos euros en un coche por si el hobby no le gustaba.
La salida fue comprar un Bycmo 1/10 en una tienda de Barcelona, listo para rodar, con un litro de combustible y las pilas de regalo. Después de carburarlo y romper unas cuantas piezas, funcionaba. Y su conclusión fue que no se había imaginado que esto del radiocontrol fuera tan divertido.
O sea: el mismo coche, montado, por una fracción de lo que costaba la colección entera. Quien quería el coche lo compraba; quien quería el proceso de montarlo, hacía la colección.
Las escalas y los modelos

Bycmo se movió en tres escalas, y conviene distinguirlas porque no tienen nada que ver entre sí.
1/7. La grande y la más característica de la marca. El tipo rally game, con carrocerías de coches reales, entre ellas la del Seat León de la Supercopa. Es la escala con la que se identificaba a Bycmo, y la que tiene un hilo entero dedicado a apaños e inventos.
1/10. La más extendida, la del coleccionable y la del campeonato. Aquí están el Chrysler Viper GTS-R, el Citroën Xsara WRC y el Subaru Impreza.
1/8 todoterreno. La menos vista de las tres, con su propia línea de recambios.
Y por encima de todo eso, las versiones Pro, que eran las mismas bases con material mejor, pensadas para quien ya corría.
Los coleccionables que fabricó
Los que más rastro dejaron aquí:
| Coleccionable | Escala | Dónde está contado |
|---|---|---|
| Chrysler Viper GTS-R | 1/10 | El coleccionable más seguido del foro |
| Citroën Xsara WRC | 1/10 | El que acabó en consumo |
| Seat León | 1/7 | 60 entregas, con carrocería de la Supercopa |
| Subaru Impreza STI | 1/10 | Versión eléctrica y de gasolina |
Hubo más, y en su momento llegaron a convivir más de cinco colecciones de radiocontrol distintas en los quioscos a la vez. El panorama completo está en coleccionables de radiocontrol.
Lo que se les podía hacer

Los despieces con la numeración de cada tornillo, casquillo y corona son la razón por la que estos coches se podían mantener años. Con ese dibujo delante se pide la pieza por su número, o se busca el equivalente genérico si ya no la fabrica nadie.
Aquí es donde estos coches se ganan el respeto. Un producto de quiosco que aguanta que le metas mano en serio no es un juguete, y con los Bycmo se hizo de todo:
Pasarlos a brushless. Hay un hilo entero sobre convertir un 1/7 Viper Extreme a motor sin escobillas. Cambia el coche por completo y le quita todo el mantenimiento del motor de gasolina.
Cambiarles la carrocería y el uso. Adaptar un Viper a rally game era una modificación conocida, con su propio hilo.
Y afinarlos. Convergencia trasera, grasa en el diferencial, apaños de chasis. Los temas de puesta a punto de un Bycmo son los mismos que los de cualquier coche, porque la mecánica es la misma.
Incluso hubo un proyecto de foro para diseñar un Bycmo de competición partiendo de la base de serie.
Si te encuentras uno hoy
Aparecen baratos en segunda mano, a veces a medio montar si vienen de una colección abandonada. Merece la pena si buscas un coche para trastear y no te importa que sea de iniciación.
Lo que hay que mirar es lo de siempre en un coche usado, y sobre todo si todavía se consigue recambio del modelo concreto. La lista completa de comprobaciones está en comprar un coche RC de segunda mano.
Y si lo que te interesa es la parte deportiva de todo esto, con estos coches se corrieron cuatro temporadas de campeonato: la Copa Bycmo.
Preguntas frecuentes
¿Qué era Bycmo?
El fabricante que había detrás de la mayoría de los coleccionables de radiocontrol que se vendieron por fascículos en España, y que además vendía sus coches montados en tiendas.
¿Qué escalas hacía?
Sobre todo 1/7 y 1/10, y también 1/8 todoterreno. El 1/7 tipo rally game es el más característico de la marca.
¿Se conseguían recambios?
Sí, y era su gran ventaja frente a otros coleccionables: vendía las piezas sueltas por su propia web con envío rápido.
¿Salía mejor comprar el coche montado que hacer la colección?
En dinero, sin discusión. El mismo coche listo para rodar costaba una fracción de lo que sumaban todas las entregas.
¿Se pueden modificar?
Bastante. Se han pasado a brushless, se les han cambiado carrocerías y se han afinado como cualquier otro coche. La base aguanta más de lo que su origen sugiere.

