Alguien abrió un hilo pidiendo compañía. Había empezado a coleccionar el Viper y quería saber si era el único del foro haciéndolo, porque publicar el despiece de cada entrega y no tener con quién comentarlo se hacía raro.
Ese hilo acabó con 3.506 mensajes. Es, con diferencia, el coleccionable de radiocontrol más seguido que ha pasado por aquí.

Qué era la colección
Un Chrysler Viper GTS-R de escala 1/10 con motor de gasolina, repartido en 90 fascículos. Cada entrega traía su sobre de piezas, el cuaderno con el montaje paso a paso y un poco de historia del coche real.
Detrás estaba Bycmo, que es la marca que fabricaba casi todos los coleccionables de radiocontrol de aquella época, y eso resultó ser lo más importante de todo. Lo resumió muy pronto uno de los primeros que se metió: las colecciones cada vez iban a peor, pero lo que sacaba Bycmo siempre acababa teniendo recambio. En un coleccionable, eso lo es todo.
Para hacerse una idea de la escala del fenómeno: en aquel momento había más de cinco colecciones de radiocontrol distintas a la vez en los quioscos. El Seat León eran 60 entregas, el Viper 90, y detrás venían otras.
El orden de las entregas, que es lo que desespera

Cada caja lleva su número impreso y, en la tapa, el dibujo de lo que trae dentro. Puestas en orden se ve el plan de montaje entero: primero chasis y suspensiones, después la transmisión, y el motor al final.
Aquí está la particularidad del formato, y quien la ha vivido la reconoce enseguida: las piezas no llegan en el orden en que te convendría montarlas, sino en el que decide la editorial para estirar la colección.
En el Viper el motor no aparecía hasta bien entrada la colección, en torno a la entrega 70 de las 90. O sea que durante más de un año tenías un chasis cada vez más completo y ningún motor que ponerle. Y el motor, además, llegaba despiezado: una pieza un mes, otra al siguiente.
Lo cuenta muy bien quien lo sufrió: este mes no puedo montar esto porque me falta aquello.
El consejo que dieron los que iban por delante
De todo lo que se discutió en esos 3.506 mensajes, hay un consejo que se repite y que sigue valiendo para cualquier colección:
Monta cada pieza cuando recibas su fascículo. No acumules.
El razonamiento es bueno. Montando entrega a entrega tienes toda la semana para repasar lo que has hecho hasta asegurarte de que está bien, y se te queda memorizado el montaje, que es exactamente lo que vas a necesitar el día que haya que arreglar el coche.
Quien montó un kit de tienda de golpe en dos tardes lo decía sin rodeos: quedó bien, pero después no se acordaba de la mitad del montaje. Con el Viper y con el Seat León, montados entrega a entrega, la historia fue otra.
Y hay un segundo consejo, más social pero igual de útil: comparte las dudas en abierto y no por privado. Media colección se resolvió porque los que iban dos entregas por delante contaban lo que se habían encontrado.
Lo que costaba de verdad
Nadie en el foro se engañaba con esto, y conviene repetirlo porque es la parte que la publicidad no pone.
Noventa entregas suman mucho. La cuenta que hacía todo el mundo era comparar ese total con lo que costaba un coche parecido en tienda, y el resultado nunca salía a favor de la colección. Había piezas concretas que salían más baratas sueltas: un juego de cuatro ruedas con sus llantas se encontraba de segunda mano por bastante menos de lo que costaban las entregas equivalentes.
Y aun sabiéndolo, la gente las hacía. La frase que mejor lo resume la escribió uno de los coleccionistas: todos estamos avisados de lo malas que son las colecciones, y sin embargo son el producto estrella del quiosco.
La razón es la de siempre. No es el precio total, es poder pagarlo de diez en diez euros.
Cuánto duraba
La colección se anunciaba con una fecha de final y casi nunca se cumplía para el suscriptor concreto, porque el ritmo dependía de cuándo hubieras empezado y de cómo te llegaran los envíos. Había quien, con la web diciendo que la colección terminaba a mediados de junio, iba por la entrega 71 y no terminaba hasta finales de septiembre.
Otro detalle que sorprende: los envíos llegaban a lotes de cuatro fascículos, y no todos a la vez ni en el mismo orden según la provincia. Dos personas que empezaron con semanas de diferencia podían estar montando piezas completamente distintas el mismo día.
Qué tal el coche

Un coche de iniciación honrado, ni más ni menos. Aguantaba, se pilotaba y servía para aprender, que era de lo que se trataba. No era, ni pretendía ser, un coche de competición, por mucho que los fascículos usaran ese vocabulario.
Lo que sí tenía, y esto es mérito de Bycmo, es una base sobre la que se podía trastear. En el foro hay un hilo entero dedicado a apaños e inventos para el Bycmo 1/7, y hubo quien acabó convirtiendo su Viper a brushless. Un coche de quiosco que aguanta que le cambies el sistema de propulsión no es un juguete.
Sobre cómo se pone a punto un motor de gasolina de esta escala, está en cómo carburar un motor de gasolina de radiocontrol.
Los recambios
La ventaja de que detrás hubiera una marca de verdad. Bycmo vendía piezas sueltas por su propia web, y el envío era rápido, lo que salvó más de una colección a mitad de camino.
También se podían pedir fascículos atrasados sueltos a la editorial, pagando el precio del número, siempre que quedaran existencias. Es un dato práctico que se olvida: si pierdes una entrega, no tienes por qué perder la colección.
Y quedaba el mercado de segunda mano del propio foro, donde se vendían piezas de coleccionistas que lo habían dejado a medias, que eran unos cuantos.
Qué queda de todo aquello
Dos cosas.
La primera, un despiece completo del coche publicado entrega a entrega, con fotos de cada pieza según iba llegando. Es un manual de montaje hecho por la comunidad que ninguna editorial publicó.
Y la segunda, más divertida: con estos coches se acabó corriendo en serio. La Copa Bycmo fueron cuatro temporadas de campeonato con coches de quiosco, con inscripción por carrera y clasificación. Está contado aparte.
El resto de la familia Bycmo, que fue mucho más allá del Viper, está en los coches RC de Bycmo. Y el panorama completo de cómo funcionaban estas colecciones, en coleccionables de radiocontrol.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas entregas tenía la colección del Viper?
Noventa fascículos. Para comparar, el Seat León de la misma época eran sesenta.
¿Cuándo llegaba el motor?
Tarde, en torno a la entrega 70, y además despiezado en varias entregas. Es la queja más repetida del formato.
¿Se conseguían recambios del Viper?
Sí, y esa fue su gran ventaja: Bycmo vendía las piezas sueltas por su web con envío rápido, algo que no todas las colecciones tenían.
¿Se puede modificar un coche de coleccionable?
Se puede y se hizo. Hubo quien pasó su Bycmo a brushless y quien lo adaptó a otras carrocerías. La base aguanta más de lo que su origen sugiere.
¿Compensaba económicamente?
No, y nadie lo defendía. Sumando las noventa entregas salía bastante más caro que un coche equivalente en tienda. Lo que compensaba era pagarlo poco a poco y montarlo tú.

