Coleccionables de radiocontrol: los coches que se montaban por fascículos

Chasis, bolsa de piezas y cartilla de una entrega de un coleccionable de radiocontrol
Una entrega: el sobre de piezas, la cartilla y el chasis que va creciendo

Hubo unos años en los que se podía entrar en el radiocontrol sin pasar por una tienda de modelismo. Bastaba con ir al quiosco cada semana, pagar entre uno y diez euros, y volver a casa con un sobre de piezas y un cuaderno de instrucciones. Al cabo de un año y pico tenías un coche de gasolina montado por ti, tornillo a tornillo.

En este foro se montaron muchos de esos coches. Tantos, que llegaron a tener su propio campeonato.

Cajas numeradas de las entregas de un coleccionable de radiocontrol apiladas
La colección entera, caja a caja, tal como iba llegando del quiosco

Cómo funcionaba una colección

El formato era siempre el mismo, y conviene entenderlo porque explica casi todo lo que salía bien y lo que salía mal.

Se anunciaba una colección con un número cerrado de entregas, semanales o quincenales. La primera valía un euro o poco más, para engancharte; la segunda subía; y a partir de ahí todas costaban lo mismo hasta el final.

Se podía comprar de tres formas: suelta en el quiosco según fuera saliendo, con reserva garantizada en tu quiosco de siempre, o por suscripción con envío a casa. La suscripción era lo que la editorial empujaba, porque aseguraba la colección entera, y venía con regalos: la emisora, una maleta, un archivador, adhesivos, gorras.

Y el detalle que define el formato: las piezas llegaban en el orden que marcaba el fascículo, no en el orden que te convenía. Podías pasarte un mes entero con una pieza en la mano esperando la siguiente para poder seguir.

Coleccion entera de un coche de radiocontrol por fasciculos apilada sin abrir contra una pared
Una coleccion entera sin abrir. Eso es lo que ocupa antes de montarla

La foto de arriba es una colección entera sin abrir, caja a caja, apoyada contra la pared. Eso es lo que ocupa un coleccionable de radiocontrol antes de montarlo, y da una idea mejor que cualquier cifra de lo que supone comprometerse a una.

Las colecciones de radiocontrol que pasaron por aquí

ColecciónEscalaQué era
Chrysler Viper GTS-R de Bycmo1/10El coleccionable de RC con más seguimiento del foro
Citroën Xsara WRC1/10El de gasolina que más discusión generó
Lamborghini Reventón1/1065 entregas, gasolina, el más caro y el más reciente
Los Bycmo, familia completa1/7, 1/10, 1/8La marca que estaba detrás de casi todas

Y con esos coches se corrió de verdad: la Copa Bycmo fue un campeonato con cuatro temporadas, corrido con coches comprados en el quiosco.

Qué salía bien

Hoja de instrucciones de una entrega con el despiece dibujado y la lista de piezas numeradas
La hoja de montaje de una entrega: despiece dibujado y piezas numeradas

Empezando por lo que menos se espera: las instrucciones. Cada entrega traía su hoja con el despiece dibujado, la lista de piezas numeradas y el paso a paso. Alguien que montara una colección entera acababa con un manual completo del coche, dibujo a dibujo, que es más de lo que trae hoy un kit de tienda.

Pagarlo poco a poco. Es la razón por la que existía el formato y sigue siendo la buena. Un coche de gasolina de golpe son varios cientos de euros; en entregas de diez, no se nota tanto.

Montarlo entero tú. Quien montaba una colección acababa conociendo su coche pieza por pieza, y eso vale mucho el día que hay que arreglarlo. Uno de los consejos que más se repetía en el foro era montar cada entrega según llegaba, y no acumular fascículos para hacerlo todo de golpe: da tiempo a repasar el montaje mil veces hasta que llega la siguiente, y se memoriza lo que has hecho.

Quien montó un coche de tienda en dos tardes reconocía después que no se acordaba de la mitad del montaje. Con la colección eso no pasa.

El manual. Los fascículos explicaban el montaje paso a paso y con ilustraciones, y de paso soltaban trucos de automodelismo. Para quien empezaba de cero era mejor material que el manual seco de un kit.

Qué salía mal

Aquí conviene ser claro, porque es lo que no cuenta la publicidad.

El precio final. Sumando todas las entregas, una colección costaba bastante más que el coche equivalente en tienda. La cuenta que hacía la gente era siempre la misma: por lo que cuesta la colección entera te compras un coche mejor, y si vas a segunda mano, uno de competición.

El tiempo. Terminar una colección de sesenta y tantas entregas semanales llevaba más de un año. Con retrasos y entregas que no llegaban, había quien tardó más de dos años en tener el coche rodando.

Las expectativas. Es el punto que más ruido generó. Los fascículos vendían el coche con vocabulario de competición, y lo que llegaba era un coche de iniciación. En su día hubo quien se sintió engañado por eso hasta el punto de consultar a consumo, y el hilo donde se discutió pasó de las quinientas intervenciones. La respuesta del resto del foro fue tan honesta como el reproche: informarse antes de suscribirse, porque la letra grande de un fascículo es publicidad.

Los recambios. Cuando rompías una pieza a mitad de colección, no siempre había repuesto. Hubo quien tuvo el coche parado dos meses esperando un parachoques.

Qué mirar antes de suscribirte a una colección

Vale igual para las de radiocontrol y para las de maqueta, y es lo que se aprendió a base de disgustos:

  • Suma el total antes de empezar. Número de entregas por precio de entrega, más la maleta y el archivador si los quieres. Compara esa cifra con lo que cuesta el producto equivalente ya montado.
  • Mira quién fabrica. En radiocontrol, saber qué marca hay detrás del coche te dice si vas a encontrar recambios cuando rompas.
  • Comprueba el compromiso. Si es suscripción, mira cómo se cancela y qué pasa si dejas de pagar a mitad.
  • Pregunta por el recambio suelto. Es la diferencia entre un coche que dura años y uno que se queda en la estantería a la tercera rotura.
  • Y no compres por la primera entrega. Vale un euro justamente para que empieces. La decisión real es sobre las sesenta y cuatro siguientes.

Las colecciones de maquetas y miniaturas

El mismo formato se usó, y se sigue usando, para modelismo estático: miniaturas ya montadas que llegan una por entrega, y maquetas grandes que se construyen pieza a pieza.

De las que se documentaron aquí, dos tienen entrada propia porque hay fotos de todas sus entregas: la Ferrari F1 Collection en 1/43 y los Taxis del Mundo. El resto, de Seat Sport a los cascos de MotoGP, están reunidas en las colecciones de coches y motos que pasaron por el quiosco.

Y ahora mismo

El formato no ha desaparecido: cada septiembre, cuando termina el verano, es cuando se lanzan las colecciones nuevas. Las que están en marcha ahora son de maqueta para montar, no de radiocontrol:

Si lo que buscas es entrar en el radiocontrol y no en el modelismo estático, hoy la vía sensata es otra: comprar el coche hecho. Está en dónde comprar un coche RC y en qué escala elegir.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena un coche de radiocontrol por fascículos?

Como forma de pagarlo poco a poco y aprender montándolo, sí. Como compra, no: sumando todas las entregas sale bastante más caro que el coche equivalente en tienda.

¿Cuánto se tardaba en terminar una colección?

Las de sesenta y tantas entregas semanales, más de un año. Con retrasos, había quien pasaba de los dos años.

¿Se podían conseguir recambios?

Depende de la colección. Cuando detrás había una marca que vendía en tiendas, sí; cuando no, la pieza rota dejaba el coche parado.

¿Se podía correr con un coche de coleccionable?

Sí, y se hizo. Hubo cuatro temporadas de un campeonato corrido íntegramente con coches de quiosco.

¿Siguen saliendo colecciones de radiocontrol?

De radiocontrol, muy pocas. El formato sigue vivo sobre todo en maquetas para montar y en miniaturas ya terminadas.