De todas las colecciones de radiocontrol que pasaron por el quiosco, esta es la que dejó el rastro más largo en el foro. No por el coche, que era del montón, sino por la distancia entre lo que prometían los fascículos y lo que llegaba a casa.
Y aun así, el hilo donde se ayudaban a montarlo tiene 792 mensajes. Las dos cosas son verdad a la vez.

Qué traía la colección
Un Citroën Xsara WRC de escala 1/10 con motor de combustión de 2,5 cc, repartido en entregas semanales con su fascículo de montaje. Fabricado por Bycmo, como casi todos los coleccionables de radiocontrol de aquellos años.
Sobre el papel sonaba muy bien. El primer fascículo hablaba de tecnología avanzada, de excelentes prestaciones, de un modelo de competición y de amortiguadores de diseño exclusivo.
En la práctica era un coche de iniciación. Uno digno, con el que mucha gente aprendió, pero de iniciación.
El error del manual que costó motores
Este es el dato más útil de todo el hilo y el que conviene rescatar, porque afectó a todo el que siguió las instrucciones al pie de la letra.
El fascículo mandaba hacer el rodaje con combustible al 5% de nitrometano, entre cinco y ocho depósitos. Y el 5% es muy poco.
Lo que explicaron enseguida los que sabían: con tan poco nitrometano el motor no coge la temperatura que necesita para asentarse, y además calienta más de lo que debería, justo al revés de lo que espera la intuición. El nitrometano refrigera. Bajar el porcentaje no protege el motor: lo castiga.
La recomendación de la gente del foro fue subir al 10% como mínimo para el rodaje, y hubo quien tiró directamente de 16% con buen resultado. Quien siguió el manual acabó, en sus propias palabras, amariconando el motor.
Cómo se hace un rodaje que no se cargue el motor está en cómo carburar un motor de gasolina de radiocontrol.
Lo que rompía primero

La carrocería es lo primero que sufre, y en este coche se nota más porque la decoración va impresa y pega fuerte: cualquier roce se ve. Por la luna trasera se ve la mecánica, que es por donde entra el polvo si se rueda en tierra.
Con una regularidad que da hasta risa, siempre lo mismo:
El parachoques delantero. Prácticamente todos los que contaron su primera salida lo tenían partido. La solución de urgencia que circulaba era pegarlo con cianoacrilato, que aguanta si no se ha roto en muchos trozos. Qué pegamento va en cada caso está en pegamentos para coches RC.
Los tornillos del soporte de dirección. Se aflojaban solos y arrastraban con ellos la pieza que sujetan.
Y el ralentí. El fallo en bajas era casi universal: el coche iba decente cuando subía de vueltas y flaqueaba abajo. Parte era carburación y parte era el propio carburador.
Los recambios, y los dos meses de espera
Aquí apareció el problema clásico del formato. Alguien rompe una pieza en la primera salida, va a una tienda que vende repuestos Bycmo y le dicen que hasta dentro de dos meses no van a tener nada.
La vía que funcionaba era pedir directamente a Bycmo por su web, donde el envío era rápido. Es el consejo que más se repitió, y explica por qué las colecciones con una marca real detrás sobrevivían y las otras no.
Por qué acabó en consumo
Conviene contarlo con precisión, sin adornarlo en ninguna dirección.
Hubo suscriptores que se sintieron engañados por la publicidad de la colección y llevaron el asunto a una oficina de consumo, con asesoramiento legal, pidiendo la devolución del importe. El hilo donde se organizó aquello pasó de los 500 mensajes.
Sus argumentos eran de vocabulario: que se anunciara como excepcional en todos los terrenos y como modelo de competición un coche de iniciación, y que se destacaran unos amortiguadores de diseño exclusivo que no llevaban silicona dentro. A eso se sumaban los problemas de arranque, que fueron reales y numerosos, y la sensación de que el plazo de prueba de quince días no servía de nada porque las quejas no se atendían.
Y la respuesta del propio foro fue igual de directa: que antes de suscribirse a una colección de radiocontrol conviene informarse en tiendas, con conocidos o en internet, porque la presentación de un fascículo es publicidad y no una ficha técnica.
Las dos posturas siguen valiendo hoy, y por eso este artículo existe. Lo que se aprendió aquí es el filtro que hay que aplicar a cualquier colección: mirar qué producto es de verdad, no cómo lo describe quien lo vende.
Qué tal iba, en honesto
Una vez rodado bien y carburado, el Xsara funcionaba. Se conducía, aguantaba y servía para aprender lo que hay que aprender de un coche de gasolina: arrancarlo, carburarlo, limpiarlo y repararlo.
Su problema no era ser malo. Era costar, sumando entregas, mucho más que un coche mejor comprado en tienda, y venderse con palabras que no le correspondían.
Como curiosidad de la época, en aquellos años convivían en el quiosco más de cinco colecciones de radiocontrol a la vez, entre ellas otra del mismo coche de una editorial distinta. Quien comparó las dos decía que la otra se ajustaba mejor a lo que prometía.
Si te encuentras uno hoy

Aparecen de vez en cuando en segunda mano, normalmente a medio montar y baratos. Tres cosas que mirar:
- Que estén todas las entregas, o al menos las del motor y la transmisión.
- Que el motor haya rodado bien. Si el vendedor dice que siguió el manual al pie de la letra con el 5%, cuenta con que el motor esté castigado.
- Y que exista todavía recambio de la pieza que rompe: el parachoques.
Como coche para rodar hoy no tiene sentido frente a cualquier RTR moderno. Como pieza de la historia de este hobby en España, es otra cosa.
El panorama completo del formato está en coleccionables de radiocontrol, y el resto de coches de la marca en los coches RC de Bycmo.
Preguntas frecuentes
¿Con qué combustible se rodaba el Xsara del coleccionable?
El manual mandaba 5% de nitrometano y era un error: con tan poco, el motor no asienta bien y calienta más. La recomendación del foro fue subir al 10% como mínimo.
¿Qué se rompía primero?
El parachoques delantero, casi sin excepción, y los tornillos del soporte de dirección. El fallo de ralentí en bajas también fue general.
¿Dónde se conseguían los recambios?
Pidiéndolos directamente al fabricante por su web, donde el envío era rápido. En tiendas la espera podía ser de dos meses.
¿Era un coche de competición?
No, aunque el primer fascículo lo describiera así. Era un coche de iniciación, y esa diferencia fue el origen de las reclamaciones.
¿Merece la pena comprar uno de segunda mano?
Solo como curiosidad o para piezas. Para rodar, cualquier coche listo para usar de hoy es mejor compra.

